Recientemente los científicos se han dado cuenta que generalmente se hacen dos tipos básicos de desayuno:
1) Desayunos ricos en carbohidratos, hidratos de carbono y/o azúcares.
Ejemplo: los basados en un café con leche y alguna bollería industrial, galleta o tostada siendo rico en carbohidratos simples. También tenemos el conocido desayuno “equilibrado” basado en unos cereales con leche, una fruta y unas tostadas con algo de proteína, que aun siendo mejor que el anterior, sigue estando muy cargado en carbohidratos simples.
Ambos tipos de desayuno son muy ricos en carbohidratos simples, que son algo que se convierten inmediatamente en azúcar en la sangre, por lo que, lo que haces en la mañana en lugar de darle los más de 114 nutrientes necesarios, es darle solo un tipo de nutriente pero en grandes cantidades… ¡le das azúcar a tus células!

Cuando una persona comienza su día con este tipo de desayuno cargado de carbohidratos simples produce un aumento instantáneo de azúcar en la sangre y el páncreas comienza a generar insulina para repartir lo necesario, porque la tarea de la insulina es eliminar el exceso de azúcar en la sangre, y lleva un poco al cerebro, este solo come azúcar, ¡menos mal que las pizzas, toxinas, pesticidas, alcohol y otros excesos no van directos al cerebro! otro poco al hígado, otro poco a los músculos, pero el resto, el excedente, se convierte en grasa que se almacena en nuestras células y como consecuencia vamos aumentando nuestro peso y nuestros “flotadores”, que no precisamente sirven para salvarnos. Cuando la insulina elimina ese azúcar, desciende por debajo de lo normal sientes que tu energía baja, te entra sueño y se produce algo interesante: tienes una sensación como que te apetece comer algo, exactamente no sabes el que te apetece, seguramente no te apetece una ensalada, sientes deseo de café, un refresco o cualquier otra cosa que

te despierte y piensas que sin eso no podrías vivir. Entonces, comes algo y otra vez se produce el nuevo ciclo de carbohidrato simple- azucar- insulina- grasa que lo llegamos a repetir de 3 a 6 veces al día. Y así es como suceden, con esos picos de azúcar e insulina continuos, la falta de vitalidad y energía, falta de concentración, cansancio, falta de rendimiento físico y mental, sueño durante el día e incluso en algunos casos sobrepeso, sobregrasa, diabetes ¿te suenan estas palabras?.
Por cierto, eso también sucede en las esposas, maridos, gente mayor y niños. Es preocupante ver que España está encabezando el primer puesto en países con sobrepeso y obesidad infantil. Si tienes hijos es tu responsabilidad, como padre/madre hacer el mejor de tus esfuerzos en educar a tus hijos en sus hábitos nutricionales y el primer paso es que te vean mejorar a ti.
2) Los que no des-ayunan NADA.
Ejemplo: no comer nada de nada o bien un café o un café con leche.
Esto es exactamente igual que lo anterior, lo único que sometemos a nuestro cuerpo a una bajada de azúcar en sangre mayor hasta la primera ingesta que hagamos comenzando el ciclo carbohidrato-azúcar-insulina-grasa.
Resumiendo la gente desayuna carbohidratos o nada, ¿Y que son los carbohidratos? ¡¡AZÚCAR!!, entonces desayunamos azúcar o nada en lugar de los 114 nutrientes necesarios y agua. Y aquí comienza el problema...
Autor: José Ángel Martínez
Entrenador nutricional para alto rendimiento.